Los contratos de arrendamiento son acuerdos comunes entre propietarios e inquilinos, pero a menudo surgen conflictos por pagos, reparaciones o terminación del contrato.
Para evitar problemas, es fundamental que el contrato esté por escrito, con cláusulas claras y firmadas por ambas partes.
Si una de las partes incumple, la otra puede acudir ante un juez civil o de paz para exigir el cumplimiento o la terminación del contrato.
Recuerda que ninguna de las partes puede desalojar o retener bienes sin orden judicial.
